El 28 de abril, Colombia conmemora el quinto aniversario del movimiento social más fuerte (y más reprimido) de las últimas dos décadas: el Estallido Social. Lisa, también conocida como La Negra, es periodista independiente, defensora de los derechos humanos y feminista. Es una de las muchas jóvenes que participaron en el Estallido. En la actualidad, colabora activamente en La Trocha Radio. La entrevistamos para que nos contara las causas del Estallido, sus principales acontecimientos y sus consecuencias políticas.

Foto Tomada en la galería del portal Resistencia en Bosa
La Negra formó parte de la Primera Línea, aquellas personas que se enfrentaban directamente a la policía durante las manifestaciones y que, de forma directa o indirecta, «protegían al pueblo». Al grabar y tomar nota de qué agente de policía hacía qué y cuándo, formó parte de la vigilancia de los derechos humanos, utilizando su móvil como arma contra el comportamiento violento e ilegal de la policía.
El Estallido puede considerarse parte de una serie de levantamientos sociales que comenzaron en 2019, con el «paquetazo de Duque», un conjunto de medidas neoliberales del Gobierno de Iván Duque que afectaron especialmente a los jóvenes, los estudiantes y las clases medias y bajas. Durante los años del gobierno de Duque se produjeron numerosas masacres, lo que puso de manifiesto el incumplimiento por parte del Estado del Acuerdo de Paz de 2016. Además, desde 2019, la Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) hiere, viola, asesina y desaparece a manifestantes, violando el derecho humano fundamental a la protesta pacífica. La gente estaba harta de un Estado que anteponía el dinero, que quería privatizar las universidades y el fondo de pensiones, que subía los impuestos y que asesinaba a quienes protestaban. Es una de las principales razones por las que el pueblo salió a la calle y por las que, en 2022, la mayoría de los colombianos votó a un presidente de izquierda. De hecho, el gobierno de Petro, durante estos cuatro años, apoyó a su pueblo y la violencia policial disminuyó considerablemente. Sin embargo, la mayoría de los manifestantes que fueron criminalizados durante el Estallido Social siguen en prisión, los pocos que fueron liberados fueron asesinados, y solo unos pocos policías fueron procesados por sus actos violentos.
Desde su inauguración en 2021, La Trocha, La Casa de la Paz ofreció un espacio seguro para que los jóvenes manifestantes escaparan de la violencia policial. También les permitió enfrentarse a su historia, evitando que se unieran a la guerrilla y dándoles un espacio para formarse políticamente. La comparación con la historia de las FARC permitió pensar en alternativas, inspirarse en la construcción de la paz en La Trocha y abrir nuevas posibilidades políticas desde abajo. El legado de este encuentro entre jóvenes de la Primera Línea y ex miembros de las extintas FARC en La Casa de la Paz dio lugar a la sala de la Casa hoy conocida como el Estallido Social y a iniciativas como La Trocha Radio.
Cinco, seis, siete años después del inicio del Estallido Social, aún no se ha hecho justicia. La memoria colectiva debe mantenerse viva para contar la historia desde el punto de vista de los supervivientes, de esos jóvenes que defendían la democracia en las calles, y no desde el de los perpetradores que los criminalizan.
Conmemoren con nosotros el 28 de abril, y cuentenlo desde la memoria colectiva y popular, por Dylan, por Javier, por Teo, por Duván, por todas las demás víctimas del Estado que murieron en busca de justicia, y por quienes siguen sin ella en prisión.
